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La perseverancia y la permanencia son dos claves fundamentales para una vida cristiana victoriosa.
Sencillo. Esa palabra resume más inteligentes de muchas generaciones.  El científico que debería ser famoso y que muy pocos conocen. Hay quienes lo ubican en la Galería de los Famosos, junto a Albert  Einstein, Thomas Edison y Stephen Hawking.
Por Fernando Alexis Jiménez *
Sencillo. Esa palabra resume más inteligentes de muchas generaciones.  El científico que debería ser famoso y que muy pocos conocen. Hay quienes lo ubican en la Galería de los Famosos, junto a Albert  Einstein, Thomas Edison y Stephen Hawking.

A él se le atribuye la invención del motor de inducción que  fue un paso crucial para el desarrollo de los sistemas eléctricos modernos. Mark Twain, amigo de este genio, describió su invento como “la patente más valiosa desde la aparición del teléfono“. Nos estamos refiriendo a Nikola Tesla.

Tesla estaba del lado de los ganadores en la “Guerra de las corrientes” –como se llamó a la batalla entre George Westinghouse y Thomas Edison–, por ver qué tipo de corriente se emplearía para la trasmisión eléctrica.

En criterio de sus allegados, el científico era un excéntrico. Creía en el celibato para estimular la mente y estaba convencido de haber entrado en contacto con extraterrestres.

Nació en lo que hoy es Croacia, hijo de padres serbios.  Se mudó a Nueva York en 1884. Allí desarrolló vehículos a control remoto, tecnología inalámbrica y la primera planta hidroeléctrica en las cataratas del Niágara, en la frontera entre Estados Unidos y Canadá.

En la actualidad hay en marcha un proyecto para transformar su antiguo laboratorio en un museo, con fondos recolectados por sus seguidores. Gracias al sitio en internet The Oatmeal, sus defensores lograron juntar más de los US$850.000 que se habían propuesto. Esta suma será igualada con una contribución de las autoridades del estado de Nueva York.

Los inventores de su generación trataron de desacreditarlo, pero al él no le importaba el reconocimiento, sino ser fiel a su inventiva y servir a la humanidad.

Un célebre desconocido

La historia me llamó poderosamente la atención al pensar que alrededor nuestro hay célebres desconocidos. ¿Ha pensado en el médico que salvó de morir a un enfermo y sin embargo, nadie lo conoce, excepto su familia?¿O tal vez en el joven que ayudó a cruzar una peligrosa avenida a una viejecita que de otra manera hubiese muerto arrollada por un vehículo?¿Y qué decir del padre de familia que se esfuerza por sus hijos hasta el punto de dejar de ponerse una prenda de vestir por regalarle un par de zapatos a su hijo? Son héroes que nadie conoce.

Pero vamos más allá; en este caso, es quizá usted el protagonista. ¿A qué me refiero? A sus esfuerzos por cambiar, tomado de la mano del Señor Jesús. Tal vez nadie se da por enterado, pero usted en lo profundo de su ser sabe que ha experimentado modificaciones en su forma de pensar y de actuar. No obstante, nadie parece darse cuenta y lo critican, lo cuestionan, lo persiguen.

La clave está en la perseverancia. Ya nos fijamos una meta: cambiar con ayuda del Señor Jesucristo. Pues bien, debemos seguir adelante, por encima de las circunstancias. No podemos detenernos.
El apóstol Juan escribió que “…pero el que permanece en la enseñanza de Cristo tiene una relación tanto con el Padre como con el Hijo.”(2 Juan 1:9. Nueva Traducción Viviente)

Permanecer es seguir firme aun cuando surjan al paso problemas. Es cierto, quienes nos rodean son justo quienes ponen muchas veces tropiezo a nuestra vida cristiana, pero no debemos detenernos sino avanzar.

Claves para la vida cristiana

Hay dos claves para una vida cristiana: la perseverancia y la permanencia. ¿Cómo logrados perseverar y permanecer en la vida cristiana? Cuando dependemos del Señor Jesucristo.

Al respecto el propio Señor dijo a sus discípulos y a nosotros hoy: “Ciertamente, yo soy la vid; ustedes son las ramas. Los que permanecen en mí y yo en ellos producirán mucho fruto porque, separados de mí, no pueden hacer nada. ”(Juan 15:5. Nueva Traducción Viviente)

Si no nos desprendemos de la mano de Jesucristo, sin duda alcanzaremos la victoria. Es algo inherente a nuestra fe. La dependencia del Salvador unida a la perseverancia y la permanencia en Él dan como resultado la victoria. Es como la sumatoria de varios factores.

Es evidente que hay un paso que usted debe dar: recibir a Jesucristo como el Señor y Salvador de su vida. Es el tipo de decisiones de las que jamás nos arrepentiremos porque de Su mano, avanzamos en el maravilloso camino de crecimiento personal y espiritual.

* Fernando Alexis Jiménez es Director del Portal cristiano www.MensajerodelaPalabra.Com 

A través de la oración entramos en la dimensión de milagros y de poder que proviene de Dios.
Por Fernando Alexis Jiménez *
Si usted le pregunta a cualquier persona, de la religión que sea, si sabe lo que es orar, le responderá que sí. Si avanza un poco más y le interroga respecto a por qué y para qué orar, es probable que comience a tartamudear y si llega al último nivel y le sondea respecto a cuánto tiempo pasa orando, lo más probable es que le dirá que muy poco o nada. “Cuando me acuerdo”, fe lo que dijeron varias personas en una encuesta que realizamos hace pocos días.

La oración es una de las prácticas que más se menciona cuando alguien habla sobre espiritualidad. Lamentablemente es muy poco lo que se practica, y más cuando se trata del pueblo cristiano. Es más, usted, ¿pasa tiempo en oración?

Leí una reflexión de Myles Munroe que comparto con usted: 
“La verdadera pregunta no es si la oración es válida o no, sino más bien, ¿entendemos el arte de orar y conocemos cómo funciona? Comencemos haciendo un viaje a la tierra de la duda, deshaciéndonos del escepticismo y activando el más maravilloso poder que todo ser humano pose: el poder para influir en la tierra desde el cielo por medio de la oración”(Myles Munroe. “Entendiendo el propósito y el poder de la oración”. 2013. Whitaker House editores. Pg. 10)
La oración no es una disciplina más de la vida cristiana. Por el contrario, es la puerta de entrada a la Presencia de nuestro amado Hacedor. Es el camino que nos permite encontrarnos con Él y hacer realidad lo que enseñó nuestro amado Salvador Jesucristo: “Les digo la verdad, todo lo que prohíban en la tierra será prohibido en el cielo, y todo lo que permitan en la tierra será permitido en el cielo.”(Mateo 18:18. NTV)

Esta es una palabra poderosa. ¿Qué significa? Que todo aquello que pidamos en oración, impacta los cielos, toca el corazón de Dios, y se ve reflejado en nuestro entorno. Vamos a la dimensión espiritual para impactar la dimensión física, material.

Inquietante: Muchos cristianos no oran

Resulta curioso, irónico y a la vez inquietante que muchos cristianos aceptan de buena gana todos los rudimentos: ir al servicio dominical o entre semana, leer la Biblia, desarrollar algún ministerio, aportar para el Reino de Dios… pero apenas hablamos de oración, el panorama cambia. A muchos creyentes el tema les resulta aburrido.

Esto sería comprensible en creyentes que apenas comienzan su vida de fe, pero no en quienes están desarrollando alguna actividad de liderazgo.

¿A qué se debe? A que no hemos valorado apropiadamente lo que significa orar y la conexión que nos genera con la dimensión espiritual, en la esfera misma donde Dios se mueve con poder. En otros casos, no comprendemos cómo opera la oración y es probable que nos preguntemos si Dios nos escucha. ¿Qué certeza tenemos de que seremos oídos?

Al mirar este cuestionamiento viene a mi memoria algo que leí sobre el famoso evangelista e intercesor, Rees Horwells: 
“Recuerdo a un joven cristiano que le preguntó:”¿Cómo conoce usted la voz de Dios?”. Él le respondió: “¿Puedes diferenciar la voz de tu señora madre entre muchas otras?”. Su interlocutor respondió: “Sí, desde luego”. Entonces Ress Howell le dijo: “Bien, es exactamente así como conozco la voz de Dios, porque he aprendido a identificar su voz así como tú podrías identificar la voz de tu señora madre.”(Norman Grubb. “Rees Howells, el intercesor”. 2013. CLC editores. Colombia. Pg. 11)
No identificamos la voz de Dios porque no oramos, y no oramos porque hemos desestimado esa maravillosa experiencia. ¿Debe ser siempre así? Por supuesto que no. Hoy es el día para imprimir una nueva dinámica a nuestra vida espiritual.

¿Recuerda cuando Dios creó al género humano y le delegó la tarea de ejercer dominio sobre la creación? Léalo en Génesis 1:26, 27. Si tomó unos minutos para hacerlo, le explicaré: Dominamos sobre el mundo físico, conforme a la voluntad de Dios, cuando oramos. ¿La razón? Mediante nuestra oración, lo imposible se torna posible.

Le invito a considerar cinco principios que le permitirán dinamizar su espiritualidad a través de la oración:

1.- Si nos volvemos a Dios, Él nos escucha

Probablemente usted es de la infinidad de personas que consideran que nadie oye sus oraciones, que Dios está terriblemente ocupado para atender su clamor o que, sencillamente, no sabe orar. Aquí es bueno recordar que el pecado y nuestro distanciamiento del Señor, levantan una barrera enorme a nuestras oraciones. Es necesario eliminar toda brecha.

Cuando el pueblo de Israel se lamentó por la calamitosa situación que atravesaban, Dios les dejó claro que era necesario dar pasos concretos de conversión de sus malos caminos para entrar en la dimensión en la que lo imposible se hace posible: “Puede ser que a veces yo cierre los cielos para que no llueva o mande langostas para que devoren las cosechas o envíe plagas entre ustedes;  pero si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, busca mi rostro y se aparta de su conducta perversa, yo oiré desde el cielo, perdonaré sus pecados y restauraré su tierra.  Mis ojos estarán abiertos y mis oídos atentos a cada oración que se eleve en este lugar. ” (2 Crónicas 7:13-15. NTV)

Las circunstancias difíciles vendrán, es más, son inevitables. Sin embargo, si en medio de ese desierto estamos clamando al Señor y pareciera que nada ocurre, es tiempo de revisar si hay pecado oculto en nuestra vida o si estamos buscándole solamente por el milagro. Cuando hay sincera disposición de búsqueda, nuestro Padre dice que cambiará las circunstancias, en respuesta a nuestro clamor.

Arrepentirse, apartarse del pecado y volver la mirada a Dios, tres elementos claves que debemos no solamente aprender sino aplicar a nuestra vida diaria. ¡Los milagros ocurrirán!

2.- Orar en todas las circunstancias

Dios es Dios siempre. Es nuestro Padre. Se preocupa por nuestras necesidades. No es algo casual, es consistente en el tiempo. Entonces, si Dios está atento a nosotros… ¿Por qué le olvidamos cuando las cosas van bien?

Una mujer desesperada me escribía: “Mi marido se fue de casa. Anda de correrías con otra mujer. Oro y Dios no responde.” Por supuesto, ella era del enorme grupo de personas que sólo buscan al Señor en los momentos de crisis. El Señor sí respondió, pero cuando hubo en ella una búsqueda sincera, no solo para resolver su situación.

El apóstol Pablo escribió algo que debe animarnos a buscar a nuestro Padre en todas las circunstancias, buenas y malas, no en momentos de crisis únicamente: “Pónganse la salvación como casco y tomen la espada del Espíritu, la cual es la palabra de Dios. Oren en el Espíritu en todo momento y en toda ocasión. ”(Efesios 6:17, 18 a. NTV)

Nuestra vida de oración necesariamente debe tener una nueva dinámica. Y esa nueva dinámica parte de la decisión de buscar al Señor en todas las circunstancias.

3.- Persistir en la oración

Si no ha recibido a Jesús como Señor y Salvador, hoy es el día para que lo haga. Puedo asegurarle que no se arrepentirá.

Sólo quienes perseveran, llegan a la meta. Únicamente quienes se fijan una meta, y persisten en ella, pueden ver el final de su historia. ¿Ha pensado en eso? Probablemente no solo lo pensó sino que lo ha experimentado.

El centro del asunto es la persistencia. La persistencia es la que marca la diferencia en la vida de muchas personas. El apóstol Pablo que conocía la importancia de este principio, escribió: “Manténganse alerta y sean persistentes en sus oraciones por todos los creyentes en todas partes.”(Efesios 6:18 b. NTV)

En otra de sus célebres cartas, la que dirigió a los creyentes de Tesalónice, les anima: “Nunca dejen de orar.”(1 Tesalonicenses 5:17. NTV)

Si estamos pidiendo la intervención de Dios, si deseamos que lo imposible se haga posible, debemos perseverar, permanecer, no darnos por vencidos fácilmente. Sólo de esta manera podremos ver de qué manera las circunstancias cambian y lo que jamás pudimos siquiera imaginar, se vuelve realidad.

4.- Certeza de que Dios hará algo grande  

Cuando oramos, lo hacemos por algo grande. Exaltamos a Dios, que es el Ser más maravilloso que jamás podamos concebir; pedimos por la salud, cuando los médicos dijeron: “Llegamos al límite de lo que puede hacer la ciencia.”; oramos por la restauración del matrimonio, cuando hay crisis o quizá por mejorar la relación con los hijos. Siempre es por algo grande. Y Dios responde en grande. Él es un Dios de milagros.

¿Cómo comienza el cambio de las circunstancias? A partir de la oración. El Señor Jesús enseñó: “Y te daré las llaves del reino del cielo. Todo lo que prohíbas en la tierra será prohibido en el cielo, y todo lo que permitas*  en la tierra será permitido en el cielo.”(Mateo 16:19. NTV)

Cuando doblamos rodilla en oración, comienza a manifestarse la grandeza del Señor. Él nos oye y atiende nuestro clamor. No batallamos en nuestras fuerzas, sino que libramos las grandes guerras en oración, y Dios atiende lo que piden aquellos que confían plenamente en Él. Libera milagros donde consideramos que podría ser imposible.

5.- El poder de la oración intercesora

Si oramos y los milagros ocurren, ¡cuánto más cuando un grupo de creyentes nos ponemos de acuerdo con interceder! Nuestro amado Salvador Jesucristo enseñó este principio a una multitud y a nosotros hoy: “También les digo lo siguiente: si dos de ustedes se ponen de acuerdo aquí en la tierra con respecto a cualquier cosa que pidan, mi Padre que está en el cielo la hará. Pues donde se reúnen dos o tres en mi nombre, yo estoy allí entre ellos.”(Mateo 18: 19, 20. NTV)

Es tiempo de re-evaluar la oración. Mirar con detenimiento qué lugar ocupa en nuestra vida, si de verdad sacamos tiempo para elevar nuestra voz delante del Padre celestial, y si somos participantes de grupos de oración donde se mueve el fuego de Dios, el poder ilimitado que obra milagros.

Es tiempo de orar

Si deseamos impactar el mundo físico desde la dimensión espiritual por medio de la oración, es tiempo de actuar. No basta solo con leer buenos libros sobre la dinámica de la oración, sino hacerlo, comenzar a orar desde hoy.

Myles Munroe  escribe: 
“… la oración no es una opción para la humanidad sino una necesidad. Si no oramos, el cielo no podrá interferir en los asuntos terrenales. Es de suma importancia que tomemos responsabilidad por la tierra y que determinemos lo que ocurre aquí por medio de nuestra vida de oración.”(Myles Munroe. “Entendiendo el propósito y el poder de la oración”. 2013. Whitaker House editores. Pg. 14)
Tenga presente que es por medio de la oración que hacemos que las cosas ocurran. Es una decisión que tomamos hoy pero que impactará nuestra vida siempre. ¡Podemos lograr que lo imposible se haga posible! La decisión está en nuestras manos. Hoy, ahora, es el momento para tomar la decisión.

* Fernando Alexis Jiménez es Director del Portal cristiano www.MensajerodelaPalabra.Com 

¿Está en disposición de ejercer su autoridad cristiana contra el mundo de las tinieblas?
Por Fernando Alexis Jiménez
El fenómeno del ocultismo es mundial y cada vez más se afianza más, ganando adeptos a través de medios masivos de comunicación como la Internet. La música, la televisión y literatura difundida clandestinamente, representan otros puntales que contribuyen a la difusión masiva de prácticas aberrantes que—como he dicho—implican sacrificios humanos y de animales, especialmente perros, gatos y carneros.

Sin duda se preguntará, ¿Por qué los rituales deben incluir derramamiento de sangre? La explicación es sencilla: los satanistas procuran la destrucción del género humano y la creación de Dios, y tienen claro que en la sangre está la vida.

Nuestro amoroso Padre celestial advirtió a los primeros pobladores de la tierra sobre la necesidad de no comer nada que la contuviera: “Pero no deberán comer carne con su vida, es decir, con su sangre. Por cierto, de la sangre de ustedes yo habré de pedirles cuentas. A todos los animales y a todos los seres humanos les pediré cuentas de la vida de sus semejantes. »Si alguien derrama la sangre de un ser humano, otro ser humano derramará la suya, porque el ser humano ha sido creado a imagen de Dios mismo.”(Génesis 9:4-6, Nueva Versión Internacional) 

¿Observa la trascendencia del asunto? Quienes adoran el mundo de las tinieblas saben que quitar la vida, así como beber la sangre y consumir la carne de sus víctimas, va en contravía de lo dispuesto por Dios—a quien consideran su enemigo--, al tiempo que Satanás les ha vendido la idea de que les traerá poder.

Nuestro amado Salvador dijoque gracias a su sacrificio en la cruz, tendríamos acceso al Padre—al ser perdonados nuestros pecados—y vida eterna: Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. .”(Juan 6:53-55)

Trasgrediendo esta enseñanza, los adoradores del diablo acuden a ceremonias en las que utilizan símbolos de la iglesia católica como hostias consagradas en misas al tiempo que beben de un cáliz –generalmente robado de un templo--con el líquido vital.

Un incidente ocurrido en Alemania resulta revelador del por qué actúan así quienes están inmersos en el ocultismo. Manuela Ruda declaró ante las autoridades que el 6 de julio del 2001 fue partícipe junto con su novio, del asesinato del joven Frank Hackert mientras apreciaban un programa de la televisión y bebían cerveza. “Estábamos sentados en el sofá y de pronto, Daniel (su compañero sentimental) se puso de pie. Golpeo con un martillo a Frank. Mi cuchillo brillaba y escuché una voz que decía: “Apuñálale en el corazón”. Entonces se lo clave... En ese momento recitamos una letanía satánica…”, relató a las autoridades. Le propinó 66 heridas con arma cortopunzante.

Una vez perpetrado el crimen, recogieron la sangre y la bebieron. La sangre quedó esparcida por todo el lugar, y el escenario del homicidio fue conservado en esas circunstancias por espacio de tres días hasta el momento en que fueron descubiertos por la policía.

En la vivienda las autoridades descubrieron una macabra decoración con imitaciones de cráneos humanos, cuchillos y machetes colgados en las paredes y una colección de objetos de culto satánico. En una lista encontraron los nombres de 15 posibles nuevas víctimas.

Manuela negó que se tratara de un asesinato argumentando que “No fue un asesinato, sino una ejecución. Satán nos lo ordenó. Debíamos obedecer, Teníamos que matar. Queríamos asegurarnos de que la víctima sufriera .No podríamos ir al infierno a menos que lo hiciéramos”.


Durante la investigación descubrieron que la pareja se inició en el satanismo asistiendo a bares roqueros del Reino Unido. A través de la Internet Manuela se inició también en el vampirismo, una práctica mediante la cual beben sangre de personas que se ofrecen voluntariamente la hacerse cortadas o permitir que se les extraiga sangre. Igualmente frecuentaba cementerios.

La música, puerta abierta al satanismo

A través de la música el satanismo encuentra una puerta abierta para establecer fortalezas en la mente de sus seguidores. Un ejemplo es el asesino en serie, Richard Ramírez, a quien se identificaba como el “Night Stalker” (“El Merodeador Nocturno”). Aterrorizó a Los Ángeles (California) al provocar la muerte de 14 personas en la década de los ochenta.

El joven declaró que sus víctimas “Eran ofrendas a mi Señor Satán.” Decía obrar movido por el príncipe de las tinieblas, a quien pudo conocer mientras escuchaba una y otra vez la canción “Night Prowdler” del grupo roquero AC/DC. De hecho oía ese tema mientras seleccionaba a sus víctimas. Richard Ramirez ostenta el dudoso honor de figurar en la siniestra lista de los asesinos en serie más famosos de los Estados Unidos, junto a Ted Bundy, Arthur Shawcross, John Wayne Gacy, Ed Kemper, y Ed Gein, entre otros.

¿Extraño? En absoluto. Recuerde que Satanás antes de encabezar la rebelión contra Dios, era un ángel que permanecía en su presencia y tal como lo describe el profeta, quizá estaba relacionado con los cantores en el ámbito espiritual: “Tu majestad ha sido arrojada al sepulcro, junto con el sonido de tus arpas.¡Duermes entre gusanos, y te cubren las lombrices! ¡Cómo has caído del cielo, lucero de la mañana! Tú, que sometías a las naciones, has caído por tierra. .”(Isaías 14:11, 12. Nueva Versión Internacional)

Para nadie son desconocidas declaraciones de cantantes de varios países que han condesado pactos satánicos a cambio de fama y fortuna. ¿Por qué no habría el Adversario de utilizar a estos artistas para ser sus vehículos humanos y llegar así a poseer vidas de aficionados a sus temas musicales?

Estamos en una guerra

El auge del satanismo obliga que los cristianos asumamos nuestro papel protagónico en la lucha que se libra en la dimensión espiritual y en la que—querámoslo o no—estamos inmersos.

La autora cristiana, Rebecca Brown—sobre cuya vida y testimonio se han tejido muchas versiones procurando desvirtuar su denuncia sobre la adoración de las tinieblas hoy día—señala: 
Para vencer a la muerte los creyentes deben pasar de una actitud de sumisión a una actitud de resistencia. A menos que nos despojemos de nuestra pasividad no podremos derrotar la muerte. Ella se burlara de nosotros y finalmente se producirán inoportuno fin. Muchos santos confunden hoy día la pasividad con la fe. Razonan que lo han puesto todo en manos de Dios…Suena correcto, ¿es eso fe? No. Es simplemente pasividad perezosa.”(Brown, Rebecca. “El vino a libertar a los cautivos”. 1998. pg. 13)
No podemos asumir una actitud pasiva sino ofensiva frente a los ataques de Satanás y sus huestes en procura de conservar el dominio en un mundo caído, como consecuencia del pecado que sobreabunda en la sociedad. Las Escrituras nos instruyen sobre la necesidad de no esperar ataques del Adversario sino resistirlo, dando la pelea en el poder del Señor: “Así que sométanse a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes.”(Santiago 4:7, Nueva Versión Internacional).

Tenemos asegurada la victoria y no podemos permanecer, bajo ninguna circunstancia, inermes mientras que el mundo de las tinieblas procura nuestra destrucción. Dios espera de su pueblo redimido, del que formamos parte usted y yo, que nos paremos en la brecha a favor de Su pueblo (Cf. Ezequiel 22:30)

¿Por qué debemos asumir una posición de guerra? Porque mientras nos quedamos cómodamente sentados en los templos, millares de personas terminan bajo la telaraña en la que les enreda Satanás. Procurando seguir expandiendo su dominio, les promete fama, poder y eternidad.

Su maquinación no es nada nuevo, porque el propio apóstol Pablo expresó en el primer siglo su preocupación en su segunda carta a los creyentes de Corinto: “El celo que siento por ustedes proviene de Dios, pues los tengo prometidos a un solo esposo, que es Cristo, para presentárselos como una virgen pura. Pero me temo que, así como la serpiente con su astucia engañó a Eva, los pensamientos de ustedes sean desviados de un compromiso puro y sincero con Cristo. Si alguien llega a ustedes predicando a un Jesús diferente del que les hemos predicado nosotros, o si reciben un espíritu o un evangelio diferentes de los que ya recibieron, a ése lo aguantan con facilidad….”(2 Corintios 11:2-4, Nueva Versión Internacional)

Y no podemos olvidar que –tergiversando la verdad—nuestro enemigo es muy hábil. Recuerde cuando Adán y Eva se encontraban en el jardín de Edén. Habían recibido instrucciones precisas de Dios respecto de lo que era y lo que no les era permitido.

Sin embargo “La serpiente era más astuta que todos los animales del campo que Dios el Señor había hecho, así que le preguntó a la mujer:—¿Es verdad que Dios les dijo que no comieran de ningún árbol del jardín?—Podemos comer del fruto de todos los árboles —respondió la mujer—. Pero, en cuanto al fruto del árbol que está en medio del jardín, Dios nos ha dicho: "No coman de ese árbol, ni lo toquen; de lo contrario, morirán." Pero la serpiente le dijo a la mujer: —¡No es cierto, no van a morir! Dios sabe muy bien que, cuando coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y llegarán a ser como Dios, conocedores del bien y del mal. La mujer vio que el fruto del árbol era bueno para comer, y que tenía buen aspecto y era deseable para adquirir sabiduría, así que tomó de su fruto y comió. Luego le dio a su esposo, y también él comió. En ese momento se les abrieron los ojos, y tomaron conciencia de su desnudez. Por eso, para cubrirse entretejieron hojas de higuera.”(Génesis 3:1-7 . Nueva Versión Internacional)

Como podrá apreciar, desde siempre Satanás ha sido un engañador estratégico. Sabe cómo hacer tragar el anzuelo a sus víctimas. Por ese motivo no nos debe extrañar que incluso muchos jóvenes, criados a los pies del Evangelio, enseñados bajo sanos principios y valores, terminen siendo seducidos a través de la música, la televisión, los videojuegos, las drogas y la fornicación, por el mundo de las tinieblas.

En nuestra condición de cristianos comprometidos, estamos en la obligación de poner al descubierto las estratagemas del diablo y su ejército—cada día más ingeniosas y contaminantes—y resistirlas con el poder de Jesucristo. El apóstol Pablo ya había advertido claramente sobre los engaños del mal cuando escribió: “Y no es de extrañar, ya que Satanás mismo se disfraza de ángel de luz. Por eso no es de sorprenderse que sus servidores se disfracen de servidores de la justicia. Su fin corresponderá con lo que merecen sus acciones.”(2 Corintios 11:14, 15. Nueva Versión Internacional)

Debemos compartir con otras personas todo aquello que aprendemos de las asechanzas y urdimbres del mundo de las tinieblas, para alertarlos. Hacernos los desentendidos no hace otra cosa que darle más espacio, permitiéndole que gane terreno.

Ejerzamos la autoridad de Cristo

Sabemos que Satanás y su ejército nos atacan, y que no podemos permanecer pasivos. ¿Qué hacer entonces? Asumir la autoridad que nos dio el amado Señor Jesucristo. Él dijo a sus discípulos y a nosotros hoy: “Sí, les he dado autoridad a ustedes para pisotear serpientes y escorpiones y vencer todo el poder del enemigo; nada les podrá hacer daño.”(Lucas 10:19, Nueva Versión Internacional)

Recuerde que esa autoridad es la que nos permite, no solo confrontar el reino de maldad sino además, desarticular el accionar de sus demonios, como anunció nuestro Salvador al delegarnos la Gran Comisión: “Estas señales acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios.”(Marcos 16:17, Nueva Versión Internacional)
Téngalo presente: usted como cristiano tiene poder y autoridad. Ejércela. Recuerde que estamos en guerra y no podemos diezmar en la batalla.

Sacrificios humanos, rituales del ocultismo, avance inusitado de leyes que favorecen el aborto, el homosexualismo y las drogas en varios países así como el avance de la Nueva Era, prenden las señales de alarma. Detrás de hechos aparentemente intrascendentes que difunden la radio, la prensa, la televisión y la Internet, se mueven las maquinaciones de Satanás para arrastrar a su dominio a millares de personas.

Finalmente tengo tres preguntas para usted: ¿Estamos haciendo los mayores esfuerzos posibles por desenmascarar al diablo y sus secuaces?¿Resistimos eficazmente a Satanás con la autoridad que nos dio el Señor Jesús?¿Acaso estamos descuidando la tarea de predicarle a Jesucristo a toda persona, evitando que se pierdan por la eternidad?

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Con ayuda de Dios podemos controlar nuestras emociones negativas. Él nos permite imprimir cambios en nuestra forma de pensar y de actuar.
Por Fernando Alexis Jiménez *
El agua quedó a medio consumir en un vaso de alabastro mientras que las hortalizas y las frutas que vendían en la plaza de mercado, se conservaron para la eternidad bajo la amalgama de lava y cenizas que sorpresivamente cubrieron a Pompeya y detuvieron en el tiempo esta antigua ciudad italiana.

Si vuelve las páginas en la historia de la humanidad, recordará que la erupción del Vesubio se produjo 79 años después de Jesucristo.

Por espacio de varios días, que las entrañas de aquella enorme montaña –sobre un costado de la metrópoli– rugían con la desesperación de una mujer que está por dar a luz. Nadie prestó atención. Se habían acostumbrado.

Cuando se produjo la tragedia, no hubo salida posible. La masa ardiente entraba por todas partes y cubría edificaciones, plazas y negocios como un manto gigantesco que rompió para siempre la tranquilidad en un lugar que por muchos fue calificado como un verdadero paraíso.

Controle sus emociones

Una explosión de ira, al igual que un volcán cuando erupciona, avisa pero a la vez, avanza con una rapidez que difícilmente podemos controlar. El libro de Proverbios señala que “El necio al punto da a conocer su ira; mas el que no hace caso de la injuria es prudente” (Proverbios 12:16).

Para quien enfrenta una predisposición a reacciones airadas, no es desconocida su inclinación y menos, las desastrosas consecuencias que trae consigo.

En nuestras fuerzas es posible construir un dique para evitar incurrir una y otra vez en manifestaciones así. Basta con evaluar en su justa proporción los hechos que normalmente nos despiertan una avenida torrencial del temperamento. Descubrirá que muchas veces le concede trascendencia a hechos que no valen la pena.

Una segunda decisión –la más indicada– es someter ese punto débil a Dios para que con su divino poder, nos permita cambiar. Es posible. Basta con disponerse y comenzar ahora…

No deje pasar este día

No deje pasar este día sin disponerse a vivir una nueva vida. ¿Cómo hacerlo? Recibiendo a Jesucristo en su corazón como su Señor y Salvador. Dígale: “Señor Jesús, gracias por morir en la cruz por mis pecados. Recibo tu perdón. Te invito para que entres a mi corazón y hagas de mi la persona que tú quieres que yo sea. Amén

Si tomó esta decisión, felicitaciones. No olvide, desde hoy: 1.- Hacer de la oración un principio de vida. Orar es hablar con Dios. 2.- Lea la Biblia, un libro maravilloso en el que aprenderá principios maravillosos que le llevarán al crecimiento personal y espiritual. 3.- Comience a reunirse en su parroquia. Verá cómo crece su vida…

* Fernando Alexis Jiménez es Director del Portal cristiano www.MensajerodelaPalabra.Com Visítelo ahora mismo.

Sus decisiones de hoy determinan el éxito o el fracaso del mañana
Fernando Alexis Jiménez
Nuestras decisiones determinan la victoria o el fracaso. Es un principio que aplica a nuestra vida personal como espiritual.

Recuerdo la historia de una joven con cuatro meses de embarazo. Estaba arrepentida de su situación. “No puedo hacer nada porque abortar sería ir contra los principios que he aprendido desde niña”, explicó.

Cursaba tercer semestre de ingeniería civil en la universidad. De lo que se arrepentía Marcela era de la decisión que tomó al ceder a un deseo—natural—pero de la carne al fin, y que concluyó con una noche de pasión y el hijo que venía en camino.

Si tan solo hubiese pensado antes de actuar—se lamentó--, ahora no estaría en esta situación”.

Alrededor de la cruz de Cristo nuestro amado Salvador, hay cuatro escenas que comparto con usted, porque arrojan principios que son esenciales en la meta de seguir el camino apropiado al decidir algo. En todo momento, y es el primer consejo que le doy, es clave que usted pida la dirección a Dios (Cf. Salmo 37:5)

1. La decisión de arrepentirse y emprender el cambio

El problema no está en fallar porque todos los seres humanos de una u otra manera erramos. El meollo del asunto está en no arrepentirnos y seguir por el mismo sendero de equivocación.

Veamos el primer caso, el del impulsivo apóstol Pedro. Siguió al Señor Jesús en el camino al juicio. “Mientras tanto, Pedro estaba sentado afuera, en el patio, y una criada se le acercó. —Tú también estabas con Jesús de Galilea —le dijo. Pero él lo negó delante de todos, diciendo: —No sé de qué estás hablando. Luego salió a la puerta, donde otra criada lo vio y dijo a los que estaban allí: —Éste estaba con Jesús de Nazaret. Él lo volvió a negar, jurándoles: — ¡A ese hombre ni lo conozco! Poco después se acercaron a Pedro los que estaban allí y le dijeron: —Seguro que eres uno de ellos; se te nota por tu acento. Y comenzó a echarse maldiciones, y les juró: — ¡A ese hombre ni lo conozco! En ese instante cantó un gallo. Entonces Pedro se acordó de lo que Jesús había dicho: «Antes de que cante el gallo, me negarás tres veces.»”(Mateo 26:69-75 a. Nueva Versión Internacional)

La primera decisión, fue desacertada. Negó a su maestro. Muy similar a lo que pudo ocurrirnos alguna vez o quizá en el momento en que está leyendo este mensaje. Ha fallado. Pero a algo malo, puede seguir algo positivo, si se arrepiente, reconoce su error y se decide por el cambio.

Después de errar, Pedro se arrepintió. Identificó que había cometido un error al traicionar a Su Señor, y reorientó su camino. La Biblia nos indica que Pedro: “Y saliendo de allí, lloró amargamente.”(Mateo 26:75 b. Nueva Versión Internacional)

¿Ha fallado? Si reconoce su caída, cualquiera que sea, debe añadir algo más: arrepentirse y cambiar. Sólo cuando damos estos dos pasos, todo comienza a ser diferente, con ayuda de Dios.

2. La decisión de renunciar a todo y darse por vencido

Una joven esposa, Verónica, me escribió desde República Dominicana. Había decidido separarse de su marido. “No lo soporto más. He intentado todo, pero nada resulta.”, decía. ¿Sabe cuál fue mi respuesta? No renuncie. Siga dando la batalla, pero no en sus fuerzas sino en oración, para recibir el poder de lo alto.

Con frecuencia y ante situaciones de crisis, optamos por echar todo por la borda. No razonamos, simplemente nos dejamos arrastrar por las emociones. ¿A qué conduce esta inclinación? Al fracaso.

Le invito para que me acompañe a ver a Judas. Acaba de reconocer su error por entregar al Señor Jesús. Está arrepentido. Y lo vemos ante el concilio de ancianos en Jerusalén. Su rostro está desencajado. Sufre. Sus ojos revelan angustia: 

“Muy de mañana, todos los jefes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo tomaron la decisión de condenar a muerte a Jesús. Lo ataron, se lo llevaron y se lo entregaron a Pilato, el gobernador. Cuando Judas, el que lo había traicionado, vio que habían condenado a Jesús, sintió remordimiento y devolvió las treinta monedas de plata a los jefes de los sacerdotes y a los ancianos.—He pecado —les dijo— porque he entregado sangre inocente.—¿Y eso a nosotros qué nos importa? —respondieron—. ¡Allá tú!. ”(Mateo 27:1-4. Nueva Versión Internacional)

La decisión de arrepentirse fue apropiada, oportuna, la mejor. Sin embargo acompañó su primer paso, con uno segundo que lo condujo a la perdición: “Entonces Judas arrojó el dinero en el santuario y salió de allí. Luego fue y se ahorcó.”(Mateo 27:5. Nueva Versión Internacional)

Las circunstancias no pueden gobernarnos. Si estamos en medio de la crisis, quizá presos de la desesperación, es fundamental que doblemos rodilla en oración delante de nuestro amado Padre celestial. Los cristianos no renuncian porque comprenden que renunciar es la palabra preferida de los fracasados, y recuérdelo: usted y yo fuimos concebidos para vencer.

3. La decisión de reconocer el error y aceptar el perdón de Dios

Pienso en Ana Milena. Una mujer dinámica, entusiasta, con muchas ideas. Pese a ello entra en constantes depresiones. ¿La razón? No habían transcurrido dos años después de su matrimonio, cuando cayó en adulterio. Tenía entonces veintiséis años y creyó que era la forma de vengarse de su marido, que caía en constantes aventuras fuera del hogar. Pasados treinta y dos años, a pesar de ser una cristiana fiel y consagrada a su hogar, no se había perdonado.

Lo invito nuevamente a la escena del Señor Jesús en la cruz. Dos hombres están junto a él sufriendo el martirio. “Uno de los criminales allí colgados empezó a insultarlo: — ¿No eres tú el Cristo? ¡Sálvate a ti mismo y a nosotros!”(Lucas 23:39. Nueva Versión Internacional)

Una decisión errada, sin duda. Tuvo la oportunidad de haber alcanzado la eternidad con Dios, pero la desechó. Se dejó arrastrar por las emociones, la incredulidad y –en cierta medida—por la autosuficiencia.

No obstante, el otro reo actuó diferente: “Pero el otro criminal lo reprendió: — ¿Ni siquiera temor de Dios tienes, aunque sufres la misma condena? En nuestro caso, el castigo es justo, pues sufrimos lo que merecen nuestros delitos; éste, en cambio, no ha hecho nada malo. Luego dijo: —Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. —Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso —le contestó Jesús. .”(Lucas 23.40-43. Nueva Versión Internacional)

No importa cuán malo haya sido este hombre: reconoció su error, pidió perdón a Dios mismo quien en Jesús estaba compartiendo el sufrimiento por los pecados de la humanidad, y aseguró la eternidad en Él. Recibir perdón de Dios y perdonarnos a nosotros mismos. Dos pasos fundamentales que acompañan la mentalidad de un triunfador.

4. La decisión de rendirse a la voluntad de Dios

Cambiar en nuestras fuerzas no es posible, pero sí con el poder de Dios. Lo peor que podemos hacer es resistirnos al obrar de Dios. Aceptarlo, por el contrario, es un cimiento para el éxito y la realización personal y espiritual.

Han transcurrido algunos meses desde la muerte, resurrección y ascensión del Señor Jesús. Y vemos a Saulo de Tarso—posteriormente conocido como Pablo—camino de una ciudad cercana para proseguir la persecución contra los cristianos: 

“Mientras tanto, Saulo, respirando aún amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al sumo sacerdote y le pidió cartas de extradición para las sinagogas de Damasco. Tenía la intención de encontrar y llevarse presos a Jerusalén a todos los que pertenecieran al Camino, fueran hombres o mujeres. En el viaje sucedió que, al acercarse a Damasco, una luz del cielo relampagueó de repente a su alrededor. Él cayó al suelo y oyó una voz que le decía: — Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? ” (Hechos 9:1-4. Nueva Versión Internacional)

¿Está cansado de una vida de fracaso que cada vez se torna más caótica? No siga luchando contra Dios. Él tiene para usted y para mi, mis planes maravillosos. Resta que nos rindamos a Él y le permitamos obrar poderosamente en nuestro ser.

La mejor determinación en toda la vida de Saulo (Pablo) fue permitirle a Dios que obrara en todo su ser: “— ¿Quién eres, Señor? —preguntó. —Yo soy Jesús, a quien tú persigues —le contestó la voz—. Levántate y entra en la ciudad, que allí se te dirá lo que tienes que hacer.”(Hechos 9:5, 6. Nueva Versión Internacional)

Puedo asegurarle que su vida puede ser diferente, si tan solo le da una oportunidad a Dios. Él espera a la puerta y le llama, como dice el libro de Apocalipsis: “Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo.”(Apocalipsis 3.20)

No puede dejar pasar la oportunidad de recibir hoy a Jesucristo en su corazón. Él traerá cambios en su vida personal, espiritual y familiar.


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Cuando tenemos fe, Dios nos permite alcanzar grandes sueños y metas
Por Fernando Alexis Jiménez
La ruta para alcanzar grandes metas y la materialización de nuestros sueños en el año que comienza, es muy sencilla: el primer paso es someter todos nuestros sueños y proyectos en manos de Dios (Salmo 37:5); el segundo, tener la certeza de que si estamos en consonancia con Su voluntad, Él nos llevará al nivel de colmar nuestros anhelos (Salmo 37:4), y el tercero y más importante, tener fe.

El autor de la carta a los hebreos la define en los siguientes términos, sencillos y prácticos: "La fe demuestra la realidad de lo que esperamos; es la evidencia de las cosas que no podemos ver."(Hebreos 11:1 |NTV)

En esencia pone en evidencia al menos tres elementos. La convicción de que sucederá aquello que le pedimos a Dios; de que se hará realidad aun cuando las circunstancias parezcan estar en contra; de que llegar al final de la meta, la conquista de lo que queremos para este año, demanda pasos continuos de fe. Creer y avanzar.

Dios desea lo mejor para nosotros

Si buscamos en la Palabra, encontramos que Dios tiene para usted y para mí, los mejores planes. Desea darnos lo mejor de lo mejor.

El profeta Jeremías dejó claro el asunto cuando escribió: “Porque yo sé los planes que tengo para vosotros” —declara el Señor— “planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza."(Jeremías 29:11 | LBdlA)

Creer que aquello que nos hemos trazado como meta para el año nuevo, será realidad, depende de la fe y de que avancemos sin dudar ni escuchar las voces derrotistas a nuestro lado. Basta tener la certeza de que Dios quiere darnos lo mejor en estos 365 días que comienzan.

En una de las revistas que me llegan con frecuencia, leí una enseñanza del pastor Jessie Duplantis, que comparto con ustedes:
“No tienes que tratar de adivinar cómo Dios hará algo. Todo lo que tienes que hacer es obedecer a Dios. En cada nivel de la vida, sea que estés creyendo por la provisión diaria o por algo más grande, no necesitas tratar de adivinar Su plan.”(Tomado de la Revista “La voz de victoria del creyente”. 06/11/2016. EE.UU. Edición en español. Pg. 10)
Dios tiene su propia bitácora para avanzar y llevarnos a la realización de nuestros planes y proyectos. Él proveerá si algo necesitamos. Basta que caminemos prendidos de su mano siempre (Lea Juan 6:35)

Comience hoy

Decídase hoy por grandes sueños y metas para el año que comienza. Dios está de Su lado. Él tiene grandes planes para usted y para mí. Basta rendirnos a Él, entregarle esa agenda de aspiraciones, y creer que –en Su perfecta voluntad—Él obrará.

Hay algo finalmente que debe considerar. Si aún no ha recibido a Jesucristo como su Señor y Salvador, es hora de hacerlo. Él traerá transformación y crecimiento en su vida personal, espiritual y familiar. Lo llevará siempre a nuevos niveles. Ábrale hoy las puertas de su corazón. Es la mejor decisión que puede tomar, para emprender una nueva vida.

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