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Todos enfrentamos circunstancias difíciles. Unos en mayor medida que otros. El secreto estriba en saber salir al paso de esas dificultades. En nuestras fuerzas nos resulta difícil. La confianza está en que Dios nos ha hecho vencedores.

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El tiempo de los milagros no ha terminado. Por el contrario, siguen ocurriendo. El Dios de los milagros se sigue manifestando con poder en medio de su pueblo. Simplemente, atrévase a creer.  

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En esta construcción de madera que hace las veces de templo, fue recluida Vilma Trujillo García. De allí la sacaron viva, pero murió quemada.


"La insólita historia de la joven nicaragüense que murió quemada en un rito para sacarle los demonios.
Por Fernando Alexis Jiménez * | Editor de EBR| 

La quemaron viva para liberarla del demonio”. Frío, contundente, estremecedor. Un testimonio escueto de lo que había ocurrido a Vilma Trujillo, una mujer de 25 años, que tras advertir sobre asedios del “enemigo espiritual”, fue recluida por espacio de una semana en un templo evangélico, en El Cortezal, una zona rural de Nicaragua.

Tenía alucinaciones y hablaba sola. Su esposo argumentó: "Ella me dijo que el demonio la estaba perturbando." Su tía, Ángela García, relato que decía cosas raras. "Lloraba, se arrodillaba, hablada del diablo. Nunca la había visto así", agrega.

De acuerdo con sus familiares, le dijo a una hermana que estaba embarazada, que no iba a tener un bebé sino una serpiente.

Intervención de la iglesia

Como consultar un médico resultaba complicado, dada la distancia en la que se encontraban—a casi un día de camino--, llamaron al pastor de la congregación a la que asistía Vilma. El ministro, de 23 años, les dijo que podía ayudar en la liberación.

Llevaron a la joven al lugar que servía de templo, la recluyeron sin darle agua ni alimentos. Entre tanto, la comunidad de creyentes oraba.

Su familia intentó entrar al lugar, pero no se lo permitieron. Ella misma no pudo escapar.

Oraciones y fuego

Alguien dijo que Dios le había hablado diciendo que “Vilma Trujillo podía ser libre si expulsaban los demonios con fuego”.

Buscaron leña, organizaron una fogata y amarraron a la mujer a un árbol de guayaba, muy cerca de la hoguera.

Todavía no está claro si la empujaron al fuego o si las llamas crecieron hasta tal punto que lamieron su cuerpo. Vilma gritaba: “¡Me voy a morir, me voy a morir!".

¿Qué hicieron los testigos del incidente? Aseguraban que ella resucitaría. Murió incinerada.

Catalino López Trujillo, llegó al lugar a mediodía, cuando las últimas llamas todavía ardían. Encontró a su hija desnuda, con quemaduras en el 80% del cuerpo. Estaba semi inconsciente. Pedía agua.

La trasladaron por espacio de doce horas, cargada en una camilla, hasta llegar al centro médico más cercano. Los doctores del poblado de Rosita diagnosticaron que su estado era grave y recomendaron trasladarla en avión hasta Managua. Sin embargo, ya era demasiado tarde.

Vilma Trujillo García murió el pasado 28 de febrero por causa de un edema pulmonar -con sus pulmones llenos de sangre- e insuficiencia orgánica múltiple. Su drama había comenzado el 15 de febrero, cuando fue llevada a la iglesia.  El 21 de febrero encendieron la hoguera, que la quemó.

Cuidarnos del fanatismo 

Cuando vamos a las Escrituras leemos un texto clásico que millares de personas recitan sin siquiera abrir su ejemplar de la Biblia:
“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.”(Efesios 6:12)
Estamos identificados: libramos tremendas batallas contra un mundo espiritual de maldad que posee a quienes no se apropian de la obra redentora de Cristo y andan en pecado, o asedian a quienes profesando la fe cristiana, le abren las puertas a las tinieblas.

En lo que no podemos caer es en el fanatismo. En ninguna parte leemos que para ministrar liberación haya que encender una hoguera, tampoco que la persona deba ser expuesta a las llamas.

Errores comunes

Los cristianos evangélicos no podemos caer en el error de ver demonios por todas partes. Lo digo con conocimiento de causa, ya que por muchos años el Señor Jesús me ha utilizado para ministrar liberación a los cautivos, como sin duda utiliza también a los que se disponen a ser vasos útiles en Sus manos.

De hecho, he impartido y publicado en la Internet tres cursos en varias de cuyas Lecciones se insiste que antes de liberar a un endemoniado, se determine en oración y con la guía de Dios, si en verdad está poseído o quizá padece una enfermedad mental.

No obstante abundan por doquiera cristianos que se proclaman dueños de la verdad absoluta y profieren gritos a diestra y siniestra para expulsar demonios.

No siguen el más mínimo protocolo. No averiguan, simplemente actúan. Y es allí cuando se cometen grandes errores.

Guiados por el Espíritu Santo

No podemos obrar movidos por la pretendida “experiencia” ni por las emociones. Antes de ministrar liberación a una persona supuestamente endemoniada, deberíamos entrevistarlas. Igual a sus familiares.

Sin que se convierta en una “patente de corso”, orar y pedir la guía del Espíritu Santo antes de obrar. Actuar sin pensar, nos lleva a cometer grandes errores.

Lo ocurrido con Vilma Trujillo García en un remoto caserío de Nicaragua, no puede repetirse. Incurrir en esa insensatez antes que honrar y glorificar las Buenas Nuevas de Salvación, trae deshonra al Evangelio.

Espero, por supuesto, sus comentarios.

© Fernando Alexis Jiménez es Director de la website www.GuerraEspiritual.Org Junto con su esposa Lucero, son pastores en la MISIÓN EDIFICANDO FAMILIAS SÓLIDAS, en Cali – Colombia.  


Los pecados ocultos contamina nuestra vida personal y espiritual, nos roban las bendiciones y perjudican a la familia. 

Los pecados ocultos en nuestra vida levantan enormes barreras a las bendiciones que el Señor tiene para nosotros. Es esencial que examinemos nuestra vida, revisemos errores y nos dispongamos a renuncia a todo aquello que nos contamina. Escuche esta audio reflexión con Fernando Alexis Jiménez.
 

Cuando nos atrevemos a orar, todo alrededor cambia. Nuestra vida personal, espiritual y familiar experimentan cambios profundos y duraderos. 

Orar a Dios es la mejor decisión que podemos tener si nos anima el propósito de ver transformadas las circunstancias y todo lo que nos rodea. A través de la oración nuestro cónyuge, los hijos, el ministerio y el trabajo, experimentan cambios profundos y duraderos. Escuche esta audio reflexión con Fernando Alexis 
Jiménez.

 

Cuando somos fieles a Él, caminamos en Su Presencia y confiamos, Dios cumplirá sus promesas. No deje de creer, y se moverá en la dimensión sobrenatural de las promesas.

Nuestro amado Dios y Padre nos prodiga infinidad de promesas. Las encontramos en la oración pero también en las Escrituras. Abundan. Compartimos con usted 5 pasos para ver realizadas esas promesas. Escuche esta audio reflexión con Fernando Alexis Jiménez. 

Los padres estamos llamados a interceder por nuestros hijos. Satanás querrá dañarles, pero cuando intercedemos por ellos, se libera protección de Dios. 

Infinidad de personas en todo el mundo manifiestan interés en orar por sus hijos. Sin embargo, una de sus inquietudes, se orienta a saber cuáles son los motivos apropiados. Compartimos con usted cinco sugerencias que serán muy importantes en el proceso de edificar una familia sólida. Le invitamos a escuchar esta audio reflexión con Fernando Alexis Jiménez.
 

Simplemente debemos tener fe. Cuando invocamos el Nombre de Jesús, nos movemos en la dimensión de los milagros de Dios.
Cuando invocamos el Nombre de Jesús, los milagros se producen. Es una Palabra revelada desde cuando nuestro amado Salvador desarrolló su ministerio terrenal. No debemos preocuparnos cómo lo hará, simplemente, actuar.”
Por Fernando Alexis Jiménez| Editor EBR

Lo más probable es que desde hace mucho tiempo hemos escuchado que hay poder en el Nombre del Señor Jesús; pero ¿sabemos cuál es la razón?

Las Escrituras no solo consignan la declaración que hizo nuestro Salvador ante sus discípulos, sino que explica en diversos pasajes la naturaleza del Nombre de Jesús, la autoridad que tenemos para declararlo, y lo que podemos esperar.

Le invito para que leamos un poderoso pasaje del evangelio de Juan:
“Les digo la verdad, todo el que crea en mí hará las mismas obras que yo he hecho y aún mayores, porque voy a estar con el Padre. Pueden pedir cualquier cosa en mi nombre, y yo la haré, para que el Hijo le dé gloria al Padre. Es cierto, pídanme cualquier cosa en mi nombre, ¡y yo la haré!” (Juan 14:12-14| NTV)
Cuando conocemos el poder de Dios y la estrecha relación que hay con el Nombre de Jesús, nuestras oraciones y clamor experimentan un cambio definitivo. Comenzamos a movernos en la dimensión de los milagros del Señor.

Los discípulos y el Nombre de Jesús

Los discípulos y en general los cristianos del primer siglo, conocían el poder que hay en el Nombre de Jesús.

Dice la Palabra en Hechos 3:1-7 leemos un incidente que vale tener en cuenta. Juan y Pedro iban camino a adorar a Dios, cuando un hombre lisiado de nacimiento—que derivaba sus ingresos de pedir limosna—los abordó, esperando recibir algo.
“Pedro y Juan lo miraron fijamente, y Pedro le dijo: «¡Míranos!». El hombre lisiado los miró ansiosamente, esperando recibir un poco de dinero, pero Pedro le dijo: «Yo no tengo plata ni oro para ti, pero te daré lo que tengo. En el nombre de Jesucristo de Nazaret, ¡levántate y camina!».”(Versículos 4 al 6 | NTV)
¿Qué ocurrió? Que ellos no racionalizaron por qué el Maestro les había dicho que invocaran su Nombre y pidieran. Simplemente lo hicieron. En esencia, demostraron dos elementos claves:

·         Creer
·         Actuar

En esa misma dirección debemos movernos nosotros. No aplicarle lógica a los milagros, porque no ocurrirán. Simplemente depositar nuestra fe en el Dios de poder, y obrar.

Al leer cuidadosamente el pasaje Escritural, aprendemos además:

·         Que los milagros glorifican a Dios y no al hombre.
·         Cuando pedimos un milagro, lo hacemos en el Nombre del Señor Jesús.  
·         En el Nombre del Señor Jesús ocurren los milagros y encontramos Salvación.

Le animamos a cambiar la dinámica de sus oraciones e irse adentrando en el poder que se libera cuando Declaramos el Nombre de Jesús. Recuérdelo: cuando le invocamos a Él, invocamos el  poder de Dios (Salmo 91:14-16)

¿Por qué invocar el Nombre de Jesús?

Quizá usted se pregunte: ¿Por qué deberíamos invocar el Nombre de Jesús? La respuesta más directa sería: Porque Jesús es la manifestación del poder de Dios. Para ampliar este concepto le animo a leer el texto que encontramos en Hebreos 1:1-3.

No obstante, sume otras razones. El Nombre del Señor Jesús es sublime y está por encima de todo nombre, como escribió el apóstol Pablo:
“Por lo tanto, Dios lo elevó al lugar de máximo honor y le dio el nombre que está por encima de todos los demás nombres para que, ante el nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, y toda lengua declare que Jesucristo es el Señor para la gloria de Dios Padre.”(Filipenses 2:9-11| NTV)
Otras citas que le permitirán ampliar la enseñanza, las encontrará en Mateo 28:18 y Colosenses 2:13-15.

¿Tenemos autoridad para invocar el Nombre del Señor Jesús?

Alguien argumentó que había cometido muchos pecados. ¿Podría invocar el Nombre de Jesús? Por supuesto que sí. Puede hacerlo todo aquél que camina en Su voluntad.

Textos que le ayudarán a corroborar este punto, los encontrará en 1 Corintios 6:17; Efesios 5:30 y 3: 14, 15.

Es cierto, si pedimos, recibimos de Dios (Mateo 7.7, 8). No obstante, podría anotarle que hay al menos dos limitaciones para recibir milagros de Dios, aun cuando invoquemos el Nombre del Señor Jesús. De tal manera que:

·         Recibimos cuando pedimos con fe y en Su voluntad (1 Juan 5:14)
·      La fidelidad a sus mandamientos nos asegura movernos en la dimensión de los milagros (1 Juan 3:22)

Los cristianos somos uno con Jesús. Gracias a la obra que hizo en la cruz, fueron perdonados nuestros pecados y fuimos limpios totalmente, además, podemos entrar en la presencia misma del Padre. Y de la mano con ese privilegio, la autoridad para declarar el Nombre de Jesús. Cuando lo hacemos, invocamos el poder de Dios, y Dios responde con poder.

Nuestros paradigmas mentales deben romperse y cada uno de nosotros, comenzar a creer y actuar, creyendo que en el Nombre de Jesús hay poder.

Si aún no le ha abierto las puertas de su corazón a Jesucristo, hoy es el día para que lo haga. Podemos asegurarle que es la mejor decisión que jamás podrá tomar.

** Fernando Alexis Jiménez es Director del Portal cristiano www.MensajerodelaPalabra.Com y, junto con su esposa Lucero, son pastores en la Misión Edificando Familias Sólidas, en Colombia www.FamiliasSolidas.Com

Le invitamos a escuchar el audio mensaje: “Someta sus problemas en manos de Dios para encontrar soluciones”. Simplemente haga CLIC en el link.


El infierno es un lugar real. El Señor Jesús habló muchas veces de su existencia. La única manera de no ir allá, es vivir cada día para Cristo. 
Hoy día desde los púlpitos se predica un evangelio ligero. No en todos, en muchos de ellos. ¿A quién favorecen? Al enemigo espiritual que quiere ver cristianos en el infierno."
Fernando Alexis Jiménez (*)
Los predicadores hoy día hablan poco del infierno. Muchos abordan otros temas y hay quienes, idos al extremo, sólo enfatizan la prosperidad. Pero, ¿qué hay de error en desconocer que hay un lugar de tormento? Mucho.

Es cierto, Dios es amor, pero también, un Dios de justicia. Los seres humanos desconocen su misericordia y, amparados en que siempre perdonará, caen en prácticas como la inmoralidad sexual, el aborto, el libertinaje. Aun así, pretenden la salvación. “Dios no me condenaría”, aseguran.

En primer lugar, recordemos que el Señor Jesús hizo alusión al infierno, luego no es una invención sino espacio real (Lea Mateo 5:22, 29; 10:28; 13: 41, 42, 50; 25:41; Marcos 9:43, 48)

En segundo lugar le recuerdo que quien está interesado en que no se hable del infierno para que vayan allí los cristianos, es el mismo enemigo espiritual: satanás. Él más que nadie quiere que se predice sobre un evangelio ligero, sin mayores compromisos.

Un mensaje de engaño

Satanás mismo se ha encargado de llenar de engaño el mundo, para que no estemos interesados en una vida de compromiso con Dios.

El Señor Jesús advirtió sobre sus acciones, cuando denunció a varios seudo-religiosos de la época:
“Pues ustedes son hijos de su padre, el diablo, y les encanta hacer las cosas malvadas que él hace. Él ha sido asesino desde el principio y siempre ha odiado la verdad, porque en él no hay verdad. Cuando miente, actúa de acuerdo con su naturaleza porque es mentiroso y el padre de la mentira.”(Juan 8: 44 | NTV)

Sobre esa base, el adversario busca que creamos en un cristianismo que raya con el libertinaje, en el que la santidad pasa a ocupar un segundo lugar.

El Señor Jesús también fue claro al respecto cuando dijo: "Solo puedes entrar en el reino de Dios a través de la puerta angosta. La carretera al infierno es amplia y la puerta es ancha para los muchos que escogen ese camino."(Mateo 7:13 | NTV)

Imagine usted cuántas personas que hoy profesan ser cristianas, podrían ir al infierno. Sencillamente han vivido la vida a su manera, únicamente con un rótulo religioso que desdice del llamamiento que les hizo Dios.

Tiempo para revisarnos

Posiblemente al hacer un alto en el camino, descubre que ha experimentado una vida cristiana sin compromiso. Decide cambiar. Reconoce que la santidad ocupa un lugar especial delante de Dios. Recuerde siempre que es justamente Jesús, quien nos llama a ser transformados, el regalo del Padre celestial para que no vamos al infierno:

"Pues Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna."(Juan 3:15| NTV)

Jesucristo vino a dar testimonio de la verdad (Juan 8:32; 18:37), y esa verdad implica poner al descubierto todos los engaños de satanás, como aquella que promueve una vida de fe sin compromiso, ligera, pisando la frontera de los mundanos.

Claro, tenemos la promesa de pasar la eternidad con Jesús, pero no podemos desconocer la realidad del infierno. Ese hecho nos debe llevar a reconsiderar hoy, con el corazón, la necesidad de consagrarnos a Dios.

A propósito, ¿ya recibió a Jesucristo como su Señor y Salvador? Es hora de que lo haga. Jesús trae transformación a su vida personal, espiritual y familiar. Decídase hoy por la salvación y la vida eterna.

* Fernando Alexis Jiménez es Director del Portal cristiano www.MensajerodelaPalabra.Com

Hay una estrecha relación que no podemos desconocer entre la homeopatía y el ocultismo. Descubra sus orígenes.
Hay una estrecha relación que no podemos desconocer entre la homeopatía, la nueva era y el ocultismo. Es necesario mantenernos alerta ante los peligros." 
Fernando Alexis Jiménez (*)
El avance sin precedentes de la Nueva Era en los últimos veinte años, ha traído consigo un florecimiento de la homeopatía disfrazada de términos como “medicina alternativa”. Pero, ¿acaso hay algo malo en el asunto? Para su sorpresa, le mostraremos hoy que sí.

En primer lugar abordemos el asunto del fundador de la homeopatía. Fue el médico alemán Christian Friedrich Samuel Hahnemann, más conocido como Samuel Hahnemann (Meissen, Alemania, 10 de abril de 1755-París, 2 de julio de 1843).

Desde los 22 años estuvo vinculado a la masonería, alcanzó uno de los grados más altos y, de hecho, rechazó a Jesucristo como Salvador. En su lugar, hablaba en sus escritos de una “fuerza cósmica”, particularmente en su libro cumbre Organón.

La relación con el ocultismo

En esencia y quienes conocen a fondo la homeopatía, saben que tiene estrecha relación con la práctica de la magia blanca. Ocultismo al fin y al cabo.

Hoy día tiene mucha fuerza en varios países de Europa y Suramérica. De hecho, resulta más económica que la farmacología convencional.

Varios autores de la homeopatía han reconocido sus nexos con el ocultismo. Además de las veladas alusiones al tema por parte de su fundador, Samuel Hahnemann, encontramos a George Vithoulkas y David L. Brown.

Es tiempo de abrir los ojos

No podemos desconocer que en América los indígenas utilizaban ciertas plantas para paliar o curar sus enfermedades, pero tampoco podemos dejar de lado que la Nueva Era está tomando una fuerza inusitada a través de las “medicinas alternativas” y está sembrando el ocultismo entre la sociedad.

De hecho, el asunto fue claro cuando el apóstol Pablo visitó Éfeso. Después de compartirles el Evangelio de Jesucristo, reconocieron haber incurrido en prácticas ocultistas. “Muchos de los que habían usado la magia reunieron los libros y los quemaron delante de todos” (Hechos 19, 19)

No podemos caer en las mismas prácticas que el enemigo espiritual ha venido promoviendo en la sociedad hoy día.

El mismo apóstol Pablo escribió: “No participen en las obras inútiles de la maldad y la oscuridad; al contrario, sáquenlas a la luz.”(Efesios 5:11 | NTV)

Es necesario hacer un alto en el camino y revisar a qué estamos recurriendo en procura de ser sanados de nuestras dolencias. Y recordamos aquí que es a Jesucristo a quien debemos volver la mirada porque de él proviene nuestra sanidad.

Si no ha recibido a Jesucristo como su Señor y Salvador, le invito para que le abra las puertas de su corazón. Experimentará un cambio y crecimiento sin precedentes. Él nos lleva al maravilloso viaje de transformación en nuestra vida personal, espiritual y familiar. Ábrale hoy las puertas de su corazón.

* Fernando Alexis Jiménez es Director del Portal cristiano www.MensajerodelaPalabra.Com


Gracias a la obra redentora del Señor Jesús somos libres de las maldiciones. Él nos hace libres.
Fernando Alexis Jiménez
En momentos de rabia o tal vez como consecuencia de un estado de ánimo motivado por la desilusión hacia alguien o algo en particular, es probable proferir palabras que tienen una carga de destrucción al tiempo que abre heridas en el corazón de las personas.

Por ese motivo resulta importante poner freno a cuanto decimos. A éste aspecto se refiere el autor sagrado cuando escribió: “En la lengua hay poder de vida y muerte; quienes la aman comerán de su fruto.”(Proverbios 18:21, Nueva Versión Internacional)

Ahora, ¿qué carga encierran las maldiciones? Le invito para que consideremos este concepto desde los idiomas originales de la Biblia, el hebreo y el griego:

Si buscamos una aproximación a la forma como se vierte Maldecir del hebreo al español, debemos remitirnos al verbo qalal, que es un vocablo muy amplio y literalmente se refiere a alguien o algo a lo que se considera “Insignificante, disminuido, sin valor”. Aparece en 82 ocasiones en el Antiguo Testamento. Con frecuencia se asocia el término a “tratar sin respeto”, que es el concepto que hallamos en Éxodo 21:17: Igualmente el que maldijere (trate sin respeto) a su padre o a su madre, morirá.” 

Observe que la lapidación o muerte bajo apedreamiento, era el castigo a quien profiriera palabras hirientes, desobligantes y de condenación hacia sus progenitores.

¿Por qué revestía trascendencia el maldecir? Porque generalmente era una acción de la que se valían los paganos, intentando un poder especial para deshacerse de sus enemigos, como cuando Balac procuró a Balaam (Cf. Número 22:6)

Cuando nos vamos al Nuevo Testamento, las connotaciones constituyen un abanico mucho más amplio. ¿La razón? Hay seis verbos, cuatro nombres y dos adjetivos. En cada caso hay una acepción particular respecto a lo que significa maldecir.

Por ejemplo, en el griego maldecir atanathematizok denota pronunciar mal contra alguien (Cf. Mateo 26:74) Muy cercano al significado del griego kataraomai que encierra orar en contra de alguien o algo, buscando que reciba el mal (Cf. Mateo 25:41; Marcos 11:21; Lucas 6:28; Romanos 12:14 y Santiago 3:9)

Ahora, si nos vamos a los nombres, hallamos una acepción relacionada con “Pronunciar algo con mal propósito contra alguien o algo”, en el vocablo griego katara. Y, finalmente, como adjetivo, hallamos que el más específico es el término epikataratos que se vierte específicamente al español como maldito. Un ejemplo lo hallamos en Juan 7:49 y Gálatas 3:10, 13.

Por donde quiera que se le mire, cuando maldecimos a alguien, estamos siendo ofensivos no solo contra una persona sino contra Dios mismo, al tiempo que no podemos desconocer que una palabra de maldición busca el mal contra alguien o algo. No es un asunto intrascendente, sino por el contrario, grave. Recuerde que la Biblia enseña: “Así la maldición nunca vendrá sin causa.” (Proverbios 26.2)

Cuando decimos algo, sobre el convencimiento de que nuestras palabras edifican o destruyen, es necesario tomar conciencia del mal que podemos causar.

Odio hacia los padres y maldiciones

Una noticia que sorprendió a Santiago de Cali ocurrió en el famoso Distrito de Aguablanca. Un sector de gente dinámica y trabajadora...

Embargado por la ira, un joven produjo la muerte a su padre. Un hecho doloroso. En medio de juramentos y maldiciones en contra de la víctima, el hombre fue conducido a la delegación policial. Días después confesó a las autoridades que obró motivado por el resentimiento que lo dominaba desde la infancia. “Mi padre me daba mal trato”, relató.

¿Qué dice la Biblia en cuanto a las maldiciones y más: cuando esas palabras se pronuncian contra los progenitores? El rey Salomón enseñó: “Al que maldiga a su padre y a su madre, su lámpara se le apagará en la más densa oscuridad.”(Proverbios 20:20, Nueva Versión Internacional)

Proferir maldiciones contra nuestros padres, se revierte en maldiciones para nuestra vida, como lo enseña la Palabra de Dios; pero adicionalmente, maldecir a las demás personas es un instrumento que aprovechan Satanás y sus huestes—sembrando nuestros pensamientos de maldad, si se lo permitimos—para causar daño a las personas. No podemos convertirnos en instrumentos de mal. Nuestros labios deben expresar bendición, no maldición.

Respecto a los mayores, en este caso los progenitores, las Escrituras enseñan que les debemos respeto y honra: “Ponte de pie en presencia de los mayores. Respeta a los ancianos. Teme a tu Dios. Yo soy el Señor.”(Levítico 19:32, Nueva Versión Internacional)

Es probable que recuerde haber maldecido a seres queridos, a sus padres entre ellos. Hoy es el día para arrepentirse delante de Dios y resarcir el daño que hicimos. Tenga en cuenta que no podemos proclamarnos cristianos, cuando nuestros labios dicen y desean lo malo hacia los demás.

El salmista escribió al abordar la incoherencia de adorar a Dios pero maldecir a los demás: “Solamente consultan para arrojarle de su grandeza. Aman la mentira; Con su boca bendicen, pero maldicen en su corazón.”(Salmo 62:4)

Revisemos nuestras expresiones. Tal como dice el apóstol Pablo, no podemos abrir espacio para que nuestro Adversario el diablo se aproveche: “Si se enojan, no pequen.» No dejen que el sol se ponga estando aún enojados, 27 ni den cabida al diablo.”(Efesios 4:26-28, Nueva Versión Internacional) 

Es necesario mantenernos alerta, incluso con aquello que decimos en momentos cuando estamos airados.

¿Y qué si nosotros somos el blanco de las maldiciones?

Ahora, miremos el otro lado de la moneda. Posiblemente usted no es quien profiere maldiciones sino que quizá sus padres u otras personas le han maldecido. ¿Qué hacer en tales casos?

Vamos de nuevo a las Escrituras y escuchemos, qué dice al respecto nuestro amado Salvador Jesucristo: “Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.”(Mateo 5:43-35)

La solución, como podrá apreciar, no estriba en pagar con la misma moneda. El Señor Jesús plantea cinco aspectos que nos recomienda poner en práctica:

1. Amar a quienes nos causan daño
2. Bendecirles, si nos están maldiciendo aquellos que no nos quieren
3. Hacerles el bien, aun cuando ellos procuren nuestro mal
4. Orar por quienes utilizan la maldición como arma para causarnos daño
5. Mirarlos con la misma misericordia que los ve nuestro Dios y Padre.

El bien contrarresta la fuerza del mal. Es un principio universal en el que coinciden la mayoría de las filosofías y religiones del mundo. Los cristianos, que no militamos en una religión sino en el camino de Salvación, nos identificamos con esta enseñanza de nuestro Redentor.

Observe que en sus instrucciones aprendemos algo trascendental: el poder de las maldiciones en contra nuestra pareciera que caen a tierra cuando expresamos amor y bendición a las personas que desean nuestro mal.

¡Sorprendente! Sin embargo, Jesús vivenció lo que nos enseñó de tal manera que en la cruz pedía perdón para aquellos que estaban inflingiéndole la tortura de morir en esas condiciones.

El apóstol Pablo aplicó en su ministerio este principio de poder: “Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos; nos maldicen, y bendecimos; padecemos persecución, y la soportamos.”(1 Corintios 4:12)

¿Lo han tornado blanco de maldiciones? Pida por aquellas personas, antes que reaccionar airadamente o desearles algo peor. Es una enseñanza poderosa de nuestro Salvador, que pone freno al propósito de Satanás de causar daño a través de maldecir.

No permita que el enemigo siga ganando terreno. En adelante, si está bajo el influjo de la rabia, no se deje arrastrar por ese sentimiento de conflicto interno sino, permita que Dios traiga paz a su ser.

Ahora, si maldijo a sus padres o alguien más, pídale perdón a Dios y comience a declarar bendiciones sobre esas personas.

Es tiempo de cambio, y con el poder de Jesucristo vamos a lograrlo…

Quizá en algún momento abrió puertas al mundo de las tinieblas a través de las maldiciones. Rompa esa atadura. Gracias a la obra del Señor Jesucristo es posible hacerlo. Rinda hoy su vida a Jesucristo.

Le animamos a leer el Portal cristiano www.MensajerodelaPalabra.Com

El poder liberador de Jesucristo rompe las ataduras que estemos enfrentando. Él murió en la cruz para romper nuestras cadenas. 
No importa la situación por la que esté atravesando, ni las ataduras en las que se encuentre inmerso: en Dios encontramos libertad gracias a la obra liberadora de Jesucristo."
Fernando Alexis Jiménez (*)

El que Lucía hubiera sido abusada en su niñez, por un tío que vivía en casa, no solo la marcó para siempre sino que ahora, con veintisiete años, estaba sometida a constantes cuadros depresivos que le hacían ver el panorama ensombrecido.

No quiero vivir–, repetía una y otra vez–. La vida no tiene sentido–.

En alguna oportunidad, una tarde gris en Lima, muy cerca del malecón le asaltó la idea de suicidarse. “¡Igual, a nadie le importará!”, razonó. Afortunadamente venía una mujer que le preguntó por una dirección, y no pudo materializar su aciago plan.

Sólo cuando creyó que nada podría cambiar, se encontró con un desgastado ejemplar de la Biblia. Lo halló en medio de los libros de segunda mano que vendían en el negocio al que solía ir al mediodía, en el intermedio del horario de almuerzo en su trabajo.

Le llamó la atención porque estaba a muy buen precio. La compró, guardó en el bolso y sólo tres días después, cuando volvió a tomar el accesorio porque salía con el  vestido que tenía para esa ocasión, la sacó de la bolsa plástica y comenzó a leer un pequeño pasaje.

En la noche se vio de nuevo inmersa en la lectura bíblica y, sin más, se convirtió en el comienzo de su relación con Jesucristo. ¡Él trajo sanidad física y espiritual a su vida!

Un Dios de poder

El Dios en el que hemos creído, no es un dios cualquiera, de los que  muchos adoran en pequeños altares con velas y luces. No. Es un Dios de poder que manifestó su ilimitada capacidad de obrar, en la vida de Su Hijo Jesús.

Las Escrituras enseñan que tras cruzar el lago de Genersaret junto con sus discípulos y después de apaciguar una tormenta que amenazaba volcar la barca, llegó a la ciudad. “Después de cruzar el lago, arribaron a Genesaret. Llevaron la barca hasta la orilla y bajaron. Los habitantes reconocieron a Jesús enseguida y corrieron por toda la región llevando a los enfermos en camillas hasta donde oían que él estaba.”(Marcos 6:53-55. Nueva Traducción Viviente)

El nuestro es un Dios de poder. No hay nada imposible para Él. Justo cuando estaba escribiendo este artículo, recibí una llamada telefónica del exterior. Una atribulada mujer me pedía orientación sobre su hijo. Era atormentado por demonios. Los médicos decían que era esquizofrenia y recomendaban internarlo en un hospital mental.

Tras evaluar la situación, comprobamos que el muchacho había estado inmerso en música de rock con mensajes subliminales. Por espacio de dos años oía temas que ni siquiera entendía, pero que eran violentos. ¡Satanás estableció una fortaleza mental en el adolescente! Sin embargo, el poder liberador de Jesucristo rompió las cadenas.

No importó la distancia a la que nos encontrábamos del jovencito. Cuando oramos y creemos, no hay limitantes ni geográficos ni de tiempo. ¡El nuestro es un Dios de poder! Él sana a los enfermos del cuerpo y del alma.

Un poder transformador y sanador

Dios hace cosas tremendas en nuestras vidas, sin sencillamente nos sometemos a Él. Puede transformar todo nuestro ser, pero además, sanarnos de dolencias que la medicina considera incurables.

Si nos atrevemos a creer y rebasamos la lógica científica, los milagros ocurrirán. El evangelista Marcos relata que: “Por donde iba —fueran aldeas, ciudades o granjas— le llevaban enfermos a las plazas. Le suplicaban que permitiera a los enfermos tocar al menos el fleco de su túnica, y todos los que tocaban a Jesús eran sanados.”(Marcos 6:56. Nueva Traducción Viviente)

Muchos de los enfermos sabían que sólo tocando el manto de Jesús, serían sanos. Fe que rompe la lógica. Fe que no se deja arrastrar por el qué dirán. Fe que sólo se atreve a creer, aun cuando todo parezca adverso y contrario. Fe para los milagros.

¿Y qué decir de las heridas del alma? El Señor Jesús trae sanidad a su mundo interior. Basta que nos rindamos a Él. Se manifiesta con poder si solo nos abandonamos en sus manos, sabiendo que Él sabe obrar como lo necesitamos. Un Dios de poder, con la capacidad de transformar nuestra existencia y sanarnos.

¿Está atravesando por una situación desesperada? ¿Los médicos le desahuciaron?¿Su matrimonio va camino al abismo?¿No sabe qué hacer con sus hijos rebeldes?

Le tengo la respuesta y a la vez la solución: Permita que Jesucristo tenga el control. Ríndase a Él. No siga luchando en sus propias fuerzas. Puedo asegurarle que su vida y la de su familia, cambiará radicalmente. Esa situación que hoy le llena de angustia y que quizá le ha hecho pensar en el suicidio, será cosa del pasado.

¿Desea usted ser totalmente sano, tanto en lo físico como en lo emocional? Pues el primer paso que debe dar, porque lo necesita, es recibir a Jesucristo en su corazón como su único y suficiente Salvador. Es la mejor decisión que jamás pueda tomar una persona. Nos permite emprender el maravilloso y apasionante camino de crecimiento personal y espiritual. Reciba a Cristo Jesús en su corazón. No se arrepentirá.

* Fernando Alexis Jiménez es Director del Portal cristiano www.MensajerodelaPalabra.Com y, junto con su esposa Lucero, son pastores en la Misión Edificando Familias Sólidas www.FamiliasSolidas.Com

Debemos prestar especial atención a los vídeo juegos que frecuentan nuestros hijos. Pueden ser puerta de entrada a las tinieblas.
Satanás ha desplegado muchas estrategias, sutiles y habilidosas, para atar la mente y la voluntad de las personas."
Por Fernando Alexis Jiménez
Desde la creación de la primera maquinita de juegos, en 1971, y que se le atribuye a Nolan Bushnell y Ted Dabney, la industria ha pasado de la pantalla elemental a dispositivos electrónicos sofisticados y aplicaciones a las que nuestros hijos tienen acceso en el teléfono celular. Las ventas anuales sobrepasan los 100 billones de unidades.

Hasta allí, comprensible el asunto. Lo verdaderamente complejo son los contenidos de los vídeo juegos. Además de violentos, muchos de ellos han introducido en las mentes de niños, adolescentes y jóvenes la idea de que los demonios existen y que son algo natural, salvo por supuesto que los hay buenos y malos. Tremenda mentira de satanás.

Si pretender ser fanáticos, son una puerta de entrada al ocultismo. Ahora súmele otros portales de entrada como la consulta del horóscopo, del tarot, la participación en cursos de meditación, de yoga, la hipnosis, la adivinación y el enorme listado de servicios que ofrecen los ocultistas a través de los diarios y la Internet.

Puertas a las ataduras de mente y cuerpo

Satanás ha desplegado muchas estrategias, sutiles y habilidosas, para atar la mente y la voluntad de las personas.

Hay, por supuesto, otras formas como entran los demonios: los hechos traumáticos desde la infancia, el abuso sexual infantil, la pornografía, las prácticas de inmoralidad como el homosexualismo, la fornicación y el adulterio.

Y rodeando todo lo anterior, un asunto esencial: el pecado es el que abre espacio para que satanás tome control. El apóstol Pablo lo advirtió:

“¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?”(Romanos 6.16)

Si el enemigo espiritual logra someter su vida, podrá llevarlo a obrar como él quiere. Y tocar la fibra más sensible de su ser, aquella que le inclina al pecado, es una de sus mejores estrategias.

Las tres razones del enemigo

El enemigo espiritual busca que nos mantengamos al margen de todo cuanto está haciendo, al menos por tres razones:

1. Para mantener atada nuestra mente (2 Corintios 4:3, 4)
2. Para que caigamos en la inmoralidad que nos ata, sin remordimientos de conciencia (1 Corintios 6:16-18)
3. Para que no utilicemos poderosas armas en su contra, como es la oración (2 Corintios 10:3-5)

Dios rompe las cadenas

Si algo sabe satanás, es venderles a las personas la idea de que una vez atrapados, no podrán salir de la red. Es una tremenda mentira.

Cuando vamos a las Escrituras encontramos una verdad eterna: Dios nos hace libres. Rompe las ataduras en la mente, a través de las cuales satanás quiere ejercer influencia en nuestra voluntad.
“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.”(Isaías 26:3)

No hay cadena que no pueda romper la sangre de Jesús, vertida en la cruz. Tampoco hay puerta que se haya abierto al ocultismo, que no se pueda cerrar.

Es ahora, hoy, cuando debe hacerlo. Basta que ore al Señor Jesucristo, lo reconozca como su Señor y salvador, y en Su Nombre, renuncie a toda atadura o puerta abierta al mundo de las tinieblas. Hágalo. Comprobará la diferencia en su vida personal y espiritual.

© Fernando Alexis Jiménez es Director del Portal cristiano www.MensajerodelaPalabra.Com

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